New York, New York







Son las diez y media largas de la noche. Al fín terminé de leer las entradas que habéis escrito y que me perdí durante la semana de ausencia y ya parece que mi cabeza se acostumbró al horario tradicional. Y lo que procede es contar o resumir el viaje a la ciudad más rápida, la ciudad que nunca duerme, el viaje a Nueva York, en el estado de Nueva York, de ahí lo de New York, New York, que viene a ser como lo de Cádiz, Cádiz.


Decía Atikus que ya ha hecho la crónica, que seguro que yo cuento anécdotas menos cinéfilas, pero es que Nueva York y el cine van tan unidos que es imposible no reconocer en cada calle o cada tienda las escenas que has visto veces y veces en las películas.


Lo primero que me impactó, aunque iba sobre aviso, es lo especialitos que son para sus cositas de la seguridad y lo pesado que se hace cumplir con todos los requisitos de inmigración. Me recordaban el principio de la peli El padrino II cuando el joven Corleone en camiseta espera a curarse para poder entrar. Bravo por Brasil, país que en sus fronteras hace cumplir a los americanos (solo a ellos) los mismos requisitos que ellos exigen a todo el mundo. Me parece justo.


Una vez llegados y con la boca abierta de admiración durante todo el trayecto en taxi hasta el hotel, y ya sin las maletas, salimos para cenar en el Village, donde habíamos quedado con una pareja de amigos encantadores, que además nos invitaron. Empezaba el frío. Compramos el primer gorro de lana para tapar las orejas.

Se helaban hasta los chorros de agua, aún siendo gordos

El frío nos acompañó durante todo el viaje, aunque lo sentimos especialmente el lunes por la mañana cuando estabamos en torno a 6-7 grados bajo cero.


Cosas que destaco del viaje:


- La ciudad en sí, de la que te enamoras nada más llegar y te sientes un Niuyorker en seguida, sin importar las veces que hayas ido.
- Los precios, increíbles, entre las rebajas, la recesión americana, y el cambio euro-dolar. Te hace sentir rico, al menos por unos días.
- La tienda FAO con el piano de BIG, y justo al lado de la tienda de Apple.


- Los edificios, que son una maravilla. Es una gran sensación la de ir mirando arriba y descubrir un pequeño detalle que no habías visto. Te recuerdan tantas escenas... de pelis como: King kong, Tú y yo, Algo para recordar, Manhattan, Broadway Danny Rose, La jungla de cristal 3, Desayuno con Diamantes... y podría seguir así hasta el infinito...
- Los estupendos consejos que llevabamos, mil gracias a LULA, la RATA BASTARDA, MARCO, y la genial recopilación que hizo la Rubia para el viaje. Esta información nos ayudó muchísimo y nos ahorró mucho viaje en balde.


(Podéis descargar un archivo WORD con toda esa información pinchando aquí)



- La ilusión de ver la tienda y restaurante de Gambas Bubba Gump, que hizo famosa la peli Forrest Gump.
- Lo sencillo que es orientarse en cuanto sabes donde está el Norte, con la numeración de calles y avenidas.
- La gente, en especial los taxistas, con quienes intercambiamos conversaciones muy divertidas.
- La casualidad de que estuvimos allí el tercer lunes de enero que se celebra el día de Martin Luther King. A la izquierda la bandera americana en negro y no en blanco, que ondeaba en Harlem.
- Las luces de Time Square que te hacen sentir en Blade Runner.


- El precioso sky line de Manhattan, tantas veces contemplado en mil películas y tan fascinante como todo en la ciudad.


Vistas de Manhattan desde el Staten Island Ferry (qué frío)


- Los museos. (Imprescindibles, inabarcables, maravillosos)


Para terminar con esta primera entrega, no puedo por menos que citar el bar Coyote Ugly, también famoso por la pelicula El Bar Coyote, donde festejamos el cumpleaños de Atikus, con unos bailes y unos gintonics. Qué simpáticas eran las camareras y el público del bar Coyote, bailarinas y asistentes, y qué decoración... a ver si hay suerte y se puede ampliar pinchando en las fotos.


Tampoco puedo olvidar hablar de Big Nick, donde nos zampamos la mejor hamburguesa que he comido en mi vida. Merece la pena encontrar este sitio, en el nº 2175 de Broadway, me agradecereis este dato...


Ni puedo evitar volver a hacer mención del Gray's Papayas donde disfrutamos de los mejores perritos, gracias a la insistencia de Lula y la Rata Bastarda a quienes va dedicado este post. La foto la hicimos para vosotras.



No sé cuando habrá un momento mejor para volver a Nueva York, pero ahora mismo, está estupendo, pese al frío. Muy muy recomendable. Si podéis ir, no lo dudeis.

Sed felices,