El cóndor se extingue


El cóndor andino, el ave voladora más grande del planeta, lucha por sobrevivir en las altas cumbres sudamericanas. El ave se encuentra en plena lucha contra la caza, el envenenamiento y las torres eléctricas, principales causas de su extinción.

En el blog biogeomundo he leído lo siguiente:

El Cóndor es un ave grande, monógama y sedentaria con ciertos hábitos nocturnos. Su cabeza es desnuda de plumas y el macho se diferencia fácilmente de la hembra por su cresta o carúncula que lleva sobre la frente y parte del pico; además el macho es de mayor tamaño y tiene el iris del ojo de color marrón amarillento mientras que el de su compañera es rojizo; su visión es realmente extraordinaria.

Su pico es recio con gancho apical y bordes cortantes; tiene un voluminoso buche que destaca al llenarse; tiene patas bastante robustas, dedos fuertes pero con uñas romas relativamente débiles. Su plumaje de joven es de color pardo ocráceo y de adulto es por lo general de color negro azulado y ostenta un collar de plumón blanco y grandes manchas también blancas en los extremos de las alas.


Un macho adulto puede llegar a pesar unos 12 kilos y medir desde el extremo del pico al extremo de la cola 1.30 metros; su envergadura en vuelo puede alcanzar 3.50 metros y volar sobre unos 7000 metros de altura y en condiciones climáticas favorables mantener el vuelo durante cierto tiempo a unos 55 Km/hora. No tiene grandes músculos pectorales, es por ello que sólo mueve sus alas cuando le resulta necesario, es decir al remontarse, posarse o en casos de emergencia; sus largas y anchas alas hacen que pueda volar como un planeador aprovechando diestramente las corrientes de aire.

La hembra incuba sólo una vez al año uno o dos huevos de color blanco que deposita en depresiones sobre la roca casi desnuda y se turna con el macho para empollarlo entre 54 y 58 días; el polluelo tarda bastante en desarrollarse y permanece en el nido unos seis meses, después de ese lapso depende aún de sus padres por otro medio año, ellos le buscarán alimento y ayudarán a comer.

El cóndor se alimenta especialmente de carroña y muy esporádicamente podría atacar y matar animales recién nacidos, heridos, enfermos o exhaustos; el cóndor no es depredador feroz ni agresivo y tiene una asombrosa capacidad para resistir el hambre y la sed, puede pasarse hasta un mes y medio sin comer al tiempo que conserva su vigor. Además, es sabido que este ave gregaria puede alejarse centenares de kilómetros lejos de su lugar de residencia habitual en busca de alimento, suele comer hasta el hartazgo, a tal punto que después de sus comilonas padece dificultades para volar.

Al leer la noticia, y muchos reportajes sobre este magnífico animal, recordé un precioso cuento de esos que hacen pensar, que me regalaron cuando vivía en el Paraguay, y que se titula Morir en la Pavada. Ya me cuentan ustedes qué les parece cuando se lo lean.

MORIR EN LA PAVADA (Autor: Mamerto Menapace)

Una vez un catamarqueño, que andaba repechando la cordillera, encontró entre las rocas de las cumbres un extraño huevo. Era demasiado grande para ser de gallina. Además hubiera sido difícil que este animal llegara hasta allá para depositario. Y resultaba demasiado chico para ser de avestruz.

No sabiendo lo que era, decidió llevárselo. Cuando llegó a su casa, se lo entregó a la patrona, que justamente tenía una pava empollando una nidada de huevos recién colocados. Viendo que más o menos era del tamaño de los otros, fue y lo colocó también a éste debajo de la pava clueca. Dio la casualidad que para cuando empezaron a romper los cascarones los pavitos, también lo hizo el pichón que se empollaba en el huevo traído de las cumbres. Y aunque resultó un animalito no del todo igual, no desentonaba demasiado del resto de la nidada.

Y sin embargo se trataba de un pichón de cóndor. Si señor, de cóndor, como usted oye. Aunque había nacido al calor de la pava clueca, la vida le venía de otra fuente. Como no tenía de donde aprender otra cosa, el bichito imitó lo que veía hacer. Piaba como los otros pavitos, y seguía a la pava grande en busca de gusanitos, semillas y desperdicios. Escarbaba la tierra, y dando saltos trataba de arrancar las frutitas maduras del árbol. Vivía en el gallinero, y le tenía miedo a los chuchos lanudos que muchas veces venían a disputarle lo que la patrona tiraba en el patio de atrás, después de las comidas. De noche se subía a las ramas del algarrobo por miedo de las comadrejas y otras alimañas.

Vivía totalmente en la pavada, haciendo lo que veía hacer a los demás. A veces se sentía un poco extraño. Sobre todo cuando tenía oportunidad de estar a solas. Pero no era frecuente que lo dejaran solo. El pavo no aguanta la soledad, ni soporta que otros se dediquen a ella. Es bicho de andar siempre en bandada, sacando pecho para impresionar, abriendo la cola y arrastrando el ala. Cualquier cosa que los impresione, es inmediatamente respondida con una sonora burla. Cosa muy típica de estos pajarones, que a pesar de ser grandes, no vuelan.

Un mediodía de cielo claro y nubes blancas allá en las alturas, nuestro animalito quedó sorprendido al ver unas extrañas aves que planeaban majestuosas, casi sin mover las alas. Sintió como una sacudida en lo profundo de su ser. Algo así como un llamado viejo que quería despertarlo en lo íntimo de sus fibras. Sus ojos acostumbrados a mirar siempre el suelo en busca de comida, no lograban distinguir lo que sucedía en las alturas.

Pero su corazón despertó a una nostalgia poderosa. Y él, ¿por qué no volaba así? El corazón le latió apresurado y ansioso. Pero en ese momento se le acercó una pava preguntándole lo que estaba haciendo. Se rió de él cuando sintió su confidencia. Le dijo que era un romántico, y que se dejara de tonterías. Ellos estaban en otra cosa. Tenía que ser realista y acompañarla a un lugar donde había encontrado mucha frutita madura y todo tipo de gusanos.

Desorientado el pobre animalito se dejó sacar de su embrujo y siguió a su compañera que lo devolvió a la pavada. Retomó su vida normal, siempre atormentado por una profunda insatisfacción interior que lo hacía sentir extraño. Nunca descubrió su verdadera identidad de cóndor. Y llegado a viejo, un día murió.

Sí, lamentablemente murió en la pavada, como siempre había vivido.
¡Y pensar que había nacido para las cumbres!
(Mamerto Menapace)

Bueno, pues ahí termina el cuento, espero que os haya gustado.

Sigo por aquí. Ya recuperado.




PD: He sentido mucho la muerte de Paul Newman, siempre me pareció una gran persona.

25 comentarios:

  1. Ayyy, que me has tocao con lo de Paul Newman....

    Nunca he sido fan de ningún, actor, cantante... solo de Paul y siiiii, yo tambien he sentido su muerte

    Así como siento el trasfondo de ese cuento y como siento, ya no solo que el cóndor se extinga, sino la de animales que estamos haciendo que desaparezcan....

    Como no pongamos remedio.. no se a donde iremos a llegar

    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. lo de Paul, una tiste pérdida. LO del pavo-condor, una pena que no nos demos cuenta antesde lo que somos, que nos escondamos en nuestras propias cortinas sin ver más alla de nuestras narices...un saludo

    ResponderEliminar
  3. La verdad es que hay tantas especies en extinción que damos miedo, hijo...

    Y lo de Paul,qué puedo decir... caballero hasta en su muerte, olé

    Besicos

    ResponderEliminar
  4. Yo quería que comentaráis del cuento, de las oportunidades perdidas, de poder ser y de no haber sido, etc.

    Pero claro, Paul Newman eclipsa todo...

    Natural

    ResponderEliminar
  5. Hola COVA, muy tristes con lo de Newman, ahí coincideremos hombres y mujeres sin duda.

    Me alegro que hayas leido el cuento y apreciado su trasfondo.

    De eso iba este post.

    Besos

    ResponderEliminar
  6. Sí señor MANUEL TUCCI, ese es el punto. Abrazos.

    Hola BELEN.

    Efectivamente vamos a acabar con todas las especies...

    Besicos para ti también.

    ResponderEliminar
  7. En ocasiones (yo diría que siempre) el hombre es el mayor y peor depredador, quizá sin darse cuenta.

    ResponderEliminar
  8. Siempre me pareció un ave imponente. Qué pena... Podían extinguirse... qué sé yo... los mosquitos. O las malas personas ¡je!

    Me alegro de que te hayas recuperado.

    PS.- Yo también sentí lo de Paul Newman...

    ResponderEliminar
  9. He leído el cuento y he sentido tristeza. Pena por el cóndor que no arriesgó, rabia por la “madre” que no le dio “alas” y nunca mejor dicho, por sentir siempre de nuestra propiedad lo que no es nuestro, nuestros hijos.
    Debemos enseñar a volar a nuestros peques, no mecerlos entre algodones... Últimamente hay una generación de jóvenes que no luchan tanto como lo hacíamos nosotros y no me vale que me digan ahora que la gente no se va de casa por el precio de la vivienda...
    Cuando tenía yo 16 años iba a coger fruta los veranos, de sol a sol para poderme pagar las fiestas de mi pueblo y parte de mis estudios. Dile ahora a una chavala de 16 que vaya a por fruta y te manda a freír churros. Antes de los 20 me había ido al extranjero sola unas cuantas veces. Viajaba con amigos y amigas, nos buscábamos más la vida. Ahora es todo demasiado fácil, pero a la postre será todo mucho más difícil para ellos. Carecen en muchos casos de autonomía. ¡Vaya tocho...! Se me ha ido la pinza, ¡mamma mía...!

    Besos,

    ResponderEliminar
  10. Pues yo siempre creí que el cóndor era un animal muy suyo, muy a su bola. Por eso lo de "el cóndor pasa". Un pasota. Aunque viendo lo que has puesto, con esas focots tan chulas, mejor diría que el cóndor posa.
    Ya ves, la cabra tira al monte y el Nodisparenalpianista al chiste malo.
    Felicitémonos de haber podido disfrutar del talento y la bonhomía de Paul Newman, que ha sabido ser enorme siempre. ¡Un hurra por él!!

    ResponderEliminar
  11. El hombre es sin duda ese gran depredador ELO, sin duda.

    Como bien dices, el mayor y el peor.

    Besos

    ResponderEliminar
  12. Mejor las malas personas MARTA ojalá fueran esas las primeras. Pobre Paul.

    ResponderEliminar
  13. Gran reflexión APRENDIZA anda que no debería aprender de ti la gente que empieza.

    Mi recogida de fruta fue ir de puerta en puerta vendiendo seguros, para con eso no depender de la paga semanal de mis padres, que en aquellos momentos no podrían permitirselo.

    Efectivamente, lo fácil se volverá lo difícil para esta juventud. Los culpables, los padres, que creen ayudar a sus hijos al ponerselo resuelto todo, y luego vendrá la vida real...

    Uy, a mi también me quedó largo

    ResponderEliminar
  14. El condor pasa, el condor posa, y tristemente, el cóndor se va extinguiendo.

    Pero esos cóndores no viven "en la pavada" PIANISTA, vuelan en las cumbres y nos producen admiración.

    Como el caso de Paul Newman, que nos fascina tanto o más por sus características personales, incluso que por su indudable belleza y calidad profesional.

    Buen hombre, sí señor.

    Y el cuento? Te gustó?

    ResponderEliminar
  15. Leído en cartas al Director en el diario EL PAÍS:

    Paul Newman pidió hace poco que le dejaran morir en paz. Se lo merecía. Ha dado tanto al cine que su último deseo debía ser cumplido. Ha muerto delgado, débil, alejado de la poderosa presencia que marcó el Hollywood de varias décadas, pero con esos dos ojos azules que forman parte de la iconografía cinematográfica del siglo XX, junto a las orejas de Mickey, el bigote de Chaplin o la silueta de Hitchcock.

    Pero era más que dos ojos tan inmensos y azules como el mar. Era un gran actor, maestro sin pretenderlo, que transformó con su talento a personajes que vistió de cinismo, ironía y chulería agradecida y humana. Vamos, de profundidad. Y todo como si pareciera sencillo. Supo llevar su carrera con buen gusto, supo mantener su sitio pese a los empujones que daba la moda imperante. Una película con él dentro era garantía de un buen rato. Puso magia y magnetismo a lo que hacía. Muchas de las estrellas de ahora, huecas, breves y plastificadas, deberían someterse a una sesión Newman una vez al año. Y ahora, muchos años después de sus comienzos en el Actors Studio, cierra sus ojazos y su sonrisa y nos deja de regalo un puñado de joyas de la actuación como El Buscavidas, La leyenda del indomable o El golpe. Paul, tus envidiosos seguidores, te aplaudimos.- Carlos Díaz González. Alicante.

    ResponderEliminar
  16. Es impresionante esa carta, y que de verdades hay en las palabras de Carlos Díez

    Y no olvidemos el corazón que tenía, que está reflejado en sus causas humanitarias, en sus actos benéficos y en los centros que creó y que ahí es donde realmente está la calidad humana de esta gran persona

    ResponderEliminar
  17. Si es que este hombre, me tenía enamorada desde que era niña

    Se nota mucho????

    ResponderEliminar
  18. A mi (que supongo no seré sospechoso de estar enamorado de él) me parecia también una grandísima persona.

    Y sí COVA, se te nota, jajaja.

    ResponderEliminar
  19. Hola FutBlo. Sigo el debate en lo mío. Vuelve y sigue, que es muy interesante!!!!!
    Conocía una versión parecida sobre águilas y gallinas. Es fascinante el vuelo del águila, pero los huevos con patatas y chistorras también. O sea, cada cual a lo suyo, no se...

    ResponderEliminar
  20. No sé si será el sitio, pero como me has pidio recomendasione en la Carmelopedia pa tu visita a Cádi yo te las dejo asquí en lo que es tu casa sibernética.

    Yo te aconsejaría que te tomara unas tapita en el Nono calle Dostó Marañón o en el Chou de Tapa. Es un poco cosina moderna, pero están buena y bien de presio.

    Lo de los churrito en la Guapa y el freidó no se puede perdoná. También la heladería de la Plasa mina pa tomaro un mantecaito, el bá de la plasa San Fransisco, al fresquito pa desayuná si hase bueno. Allí mismo también puede tomá un pescaito frito allí por la noche. O tapeá en el Manteca.

    Y como no sólo es cosa de comé, también puede llevarlo a subí a la Torre Tavira, ademá de la visita a la Caleta con un ratito pa visitá cada Castillo, que si no, no es lo mismo.

    ResponderEliminar
  21. Mil gracias CARMELO.
    Tomo nota de todo y lo añadiré al plan previsto...

    ResponderEliminar
  22. El Ser humano tiene ese don -aveces ya parece connatural- de destruir las cosas bellas.

    En cuanto al cuento. Pues qué triste es dejar perder por no haber sabido -o que te malogren, que también ocurre a menudo- el talento...

    ResponderEliminar
  23. El talento JOTA PUNTO, el talento.

    Eso es lo que yo veía tan triste, no saber que se tenía, no aprovecharlo, y vivir mirando al suelo pudiendo haber sobrevolado la cumbre...

    Gracias por comentar.

    ResponderEliminar
  24. No me da pereza ergo comento...

    ¡Que tristeza! Nunca llego a saber que hubo un John Livinstone Seagull.

    No tenemos por aquí al cóndor pero cuando pasa un buitre sobre tí, a unos tres metros de altura, en la cima de un pico... quedas señalado para siempre. Te quedarás con la majestuosidad de su vuelo y olvidarás todos los prejuicios sobre ese tipo de aves... las reinas del cielo.

    ResponderEliminar
  25. Gracias ÑOCO buena la referencia a Juan Salvador Gaviota, sí señor...

    ResponderEliminar

Recetas con fotos paso a paso de elaboración y presentación. Trucos y consejos. Deja tu opinión por favor. Siempre leo los comentarios y los agradezco muchísimo. Además, así puedo resolver vuestras dudas. ¡¡Muchas gracias!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...