Receta fácil de Risotto ibérico de sobrasada y secreto


La receta de hoy es de esas que deja contento tanto al cocinero que la prepara, como a todos los que la comen (incluido el propio cocinero). Y es que esta receta de risotto ibérico ha sido todo un éxito, desde el momento en que se me ocurrió, hasta que lo llevé a cabo y vi que nuestros productos ibéricos podían encajar perfectamente con una receta italiana como el risotto.

Ya sabéis que me gustan mucho los arroces, y en concreto, en materia de risottos, ya he publicado unos cuantos, como el de espárragos, el de boletus, o el increíble risotto de la muerte, y dos falsos risottos, uno hecho con pasta puntalete y otro hecho con fideos, con el nombre de fisotto.  





Esta vez quería hacer un risotto de carne, en el que los productos fueran ibéricos, así que me dispuse a incorporar sobrasada ibérica, secreto de cerdo ibérico y como vino blanco, un poco de fino, en este caso Tío Pepe, para que fuera todo typicall spanish!!


Ingredientes para 4 raciones




200 gr de arroz (de tipo arborio o carnaroli si es posible, si no, arroz redondo), 1/2 cebolleta, 1 trozo de secreto ibérico, (unos 200 gr), 1 poco de sobrasada ibérica, un chorreón de vino blanco, azafrán, vino fino Tío Pepe y caldo casero de carne o de pollo.

Cómo hacer risotto ibérico


Para esta preparación, nos vale con un trozo no muy grande de secreto ibérico. Yo usé la parte más fina de un secreto, ya que la parte más gruesa la usé para hacer unos deliciosos pinchitos de secreto ibérico al caramelo. (Ver la receta de esos pinchitos aquí)

Para nuestra receta de risotto, cortamos el secreto de cerdo ibérico en pequeños cuadraditos, como se puede ver en la foto de los ingredientes, y los doramos en una sartén, esta vez sin aceite, para que suelte su propia grasa. Una vez dorados, los retiramos a un plato y en la grasa del secreto, pochamos la cebolleta bien picada, para que tome su sabor.


Añadimos también la sobrasada ibérica, cortada en trocitos y damos unas vueltas hasta que se deshace.

 
Ahora es el momento de echar un chorreón de Tío Pepe o cualquier otro vino blanco que os guste, y removemos hasta que prácticamente se haya evaporado.


En cuanto quede muy poco caldito, añadimos el arroz y le damos unas vueltitas para que recoja los aromas de todos los ingredientes. Como a mí me gustan los arroces con color, añadí también unos pistilos de azafrán. A partir de ahora, como en todos los risottos, es cuestión de paciencia y de tiempo



Hay que ir añadiendo el caldo, de a poco, cucharón a cucharón, y no añadimos el siguiente hasta que el arroz haya absorbido el caldo que está en la sartén. Entonces, añadimos otro cazo y así hasta que el arroz esté casi en su punto, un pelín al dente en el centro, y meloso y un poco pegajoso por fuera. 

Para terminar, reintegramos los trozos de secreto ibérico a la sartén con el último cazo, e incorporamos una cucharada de queso rallado, (yo usé un poco de queso reserva de Boffard) para darle el punto final de cremosidad al risotto.


A la mesa corriendo que esto hay que comerlo en el momento. Os aseguro que si os animáis a preparar esta receta de risotto ibérico, tendréis la misma cara de felicidad que teníamos la Rubia, mi hijo o yo el pasado domingo cuando lo hice para la hora de comer.


Sed felices,