Lubina al horno con patatas a lo pobre, una receta ideal para comer en pareja

Cuando se acerca San Valentín, siempre estoy pensando en recetas para celebrar una cena romántica con mi pareja y como siempre, me gusta contarlas aquí para que todos podáis inspiraros y preparar una cena estupenda. Recordad que ya tenemos publicadas muchas ideas y sugerencias para acertar en San Valentín y ayer os proponía el aperitivo, unas almejas moelos al natural con cuatro aliños diferentes. Como plato principal para después de ese delicioso aperitivo, os propongo esta Lubina salvaje con patatas a lo pobre, una receta ideal para comer en pareja.

La lubina es un pescado blanco muy sabroso que no necesita casi nada para que salga perfecta, porque sale bien sí o sí. Más cuando tienes un producto de calidad que se ve fresco fresco. Hace poco publicaba en Directo al Paladar, un tema sobre qué se añade al pescado para que llegue fresco y sin congelar a las tiendas, y allí hablaba de cómo saber cuándo un pescado está fresco. Mirad cómo se ve de fácil en las fotos siguientes.





Creo que las imágenes hablan por si solas,  y tanto el color de las agallas como el color y brillo de la piel y de los ojos de esta lubina, o el anzuelo en su boca, muestran lo fresca que es. Ya sabéis que yo compro el pescado on line a través de O Percebeiro y os recomiendo que probéis su calidad para que podáis juzcar por vosotros mismos.

Ingredientes para 2 personas


2 patatas hermosas
1 pimiento verde tipo italiano
1 cebolla dulce
1 lubina de 1 kilo
Sal
Vino blanco
Aceite de oliva virgen extra

Cómo hacer lubina al horno con patatas a lo pobre


No sé si os ha pasado alguna vez al hacer pescados al horno sobre una cama de patatas pero uno de los problemas habituales es que o bien el pescado está pasado o sobre cocinado o bien las patatas quedan duras o no están en su punto. El truco para que esto no ocurra y os queden de película, y así podáis hacer méritos como expertos en la cocina ante vuestra pareja, es hacer esta receta en dos tiempos.

Comenzamos preparando la cama de patatas a lo pobre. En una bandeja de horno, ponemos las patatas cortadas en rodajas, la cebolla cortada en juliana y el pimiento verde cortado en rectángulos o tiras. Distribuimos bien esos ingredientes por la bandeja, sazonamos con un poco de sal y añadimos un poco de aceite. Yo suelo añadir un vaso de agua y medio vaso de vino blanco y lo meto tal cual al horno a 190º durante unos 20 minutos.



En ese tiempo, el agua y el vino se evaporan y se absorben por las patatas, que quedan así bien jugosas por dentro y el calor del horno y el aceite hacen que comiencen a dorarse en su exterior. Aunque todavía les faltan otros 20 minutos, tras esa primera cocción es cuando las saco del horno. En la imagen siguiente podéis ver cómo han cambiado.



 Cuando las veo de esta manera, aún sin hacer pero ya con el pimiento pochado y las patatas empezando a dorarse, las saco y aprovecho para colocar la lubina sobre ellas. Aparto un poco las patatas para que les siga dando el calor del horno y pongo la lubina en la diagonal, acostándola de un lado. Antes la he salado en su interior y la he barnizado ligeramente con una brocha mojada en aceite de oliva.



Las lubinas de menos de un kilo como la que utilicé para esta receta están listas en unos 20 a 30 minutos, dependiendo del horno y el tamaño. Tendréis que ir mirando para que esté en su punto. Yo lo que hago es que a los 10 minutos, le doy la vuelta y valoro si le dejo otros 10 o si le doy una segunda vuelta en caso de que no la vea perfecta.



Mientras la lubina al horno alcanza la perfección, es el momento de servir los aperitivos y deslumbrar a nuestra pareja con una idea tan ocurrente como la que os propongo, sirviendo para empezar, los moelos al natural con 4 aliños diferentes. Os aseguro que con este aperitivo ya tenéis medio ganado su cariño por esta noche. Están buenísimos.



Una vez cocinada y en su punto, la lubina estará lista para ser servida.  La lubina quedará más o menos así. Las patatas  las cebollas están bien doradas y han recogido todos los líquidos que pusimos al principio y los que ha soltado el pescado en el horno. Realmente, deliciosas.



Tened cuidado al repartir los lomos para evitar que haya espinas. Aunque la lubina tiene espinas grandes que se ven bien, resulta desagradable encontrarlas en la boca, al margen del riesgo que supone.



Servimos un lomo de lubina con una buena ración de las patatas a lo pobre de la guarnición y justo en el momento de servir, añadimos un buen chorrete de aceite de oliva virgen extra como el Biodinámico arbequina de Castillo de Canena por encima y a disfrutar.

Con un aperitivo tan rico como los moelos al natural y este lomo de Lubina al horno con patatas a lo pobre, tenéis todo para celebrar una cena de San Valentín memorable. Procurad cuidaros mucho y hacerselo notar a vuestra pareja. Y ese día, sobre todo ese día, sed felices,



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