Regreso a Galicia (Primera parte)

El faro de Isla Pancha, en Rinlo (Ribadeo)

Una vez de vuelta en casa, tengo pendiente hacer la crónica del fin de semana de cuatro días que nos llevó a Galicia el jueves pasado. Y en esas estamos…

Jueves.

A las ocho de la mañana, puntuales, aparecen Mosko y Atikus, por lo que, una vez acomodados los bártulos en el coche, y con la selección de música ya preparada para acompañarnos durante el viaje, salimos a las ocho y media. Decidimos ir hasta el kilómetro 497 de la A-6 y ahí tomar la N-640 hasta Ribadeo, y la verdad es que fue una buena ruta, en la que hicimos las correspondientes paradas para café y gasolina y para cervecita y pulpo, -ésta, según entramos en Galicia-.

Al llegar a Ribadeo, localizamos el Hotel, y empezamos a alucinar. La Rubia y yo nos instalamos en la habitación Amelie, Ana Mosko en Desayuno con Diamantes, y Atikus, en 007. Son todas una pasada de bonitas, aunque Desayuno con Diamantes, era quizás la más apetecible, con tantos objetos decorativos y detalles "tan Audrey”. Vimos también Memorias de Africa, la habitación a la que cambiaron a Ana la última noche, porque otros clientes habían reservado para el fin de semana la de Desayuno con Diamantes, y la verdad, la de Memorias era también una preciosidad y además, con terraza.

Tras instalarnos y comer en “El huerto”, -un restaurante parrilla entre Ribadeo y Rinlo-, nos acercamos a la “Blanca Mañana”, la taberna de ficción, donde estaban rodando los últimos planos antes de cortar para la cena, y donde tras la reanudación por la noche, iban a rodar mi plano. El plano, se sitúa en la secuencia de “Pico” cantando al acordeón “Las Golondrinas”, mientras yo, borrachín y trasnochado, me voy quedando dormido. Pronto tendré las fotos de esa tarde noche, ya que me las va a enviar Pilar Aláez, la foto-fija de la peli, y entonces os haré una crónica con detalles de la experiencia cinematográfica. Ahora sigo contando el resto del viaje.

El resto del jueves, fue un privilegio. Durante toda la tarde estuvimos en el set de rodaje, -a la espera de que tocara rodar mi planito, mis 7 segundos de gloria- y en ese ínterin, pudimos disfrutar de la interpretación de los actores, la organización de la iluminación, el travelling, y todas estas cosas raras que hace la gente del cine. Estas tareas, que a veces son tan repetitivas que se hacen un poco largas, fueron amenizadas e ilustradas por los sabios comentarios de la Rubia Azabache, quien como profesional del medio, nos explicaba que significaban las cosas que estaba haciendo el equipo. Así pudimos aprender como los “eléctricos” movían los focos y los matizaban con las banderas y paneles, como los del equipo de cámara, ensayaban los planos señalando los distintos puntos de foco con marcas o cruces hechas con cinta aislante, los de producción conseguían que el Ayuntamiento apagase las farolas del pueblo o las chicas de vestuario intentaban encontrar la chamarra oportuna o el chubasquero más acorde a los personajes.
... .La claqueta de Didre.

La sensación fue estupenda, los distintos planos se rodaron ágilmente, y nuestra impresión fue que el equipo estaba muy bien acoplado, muy bien avenido, y que había “muy buen rollito”, lo cual es genial en una producción así. Ángel, feliz de recibir nuestra visita, sonreía y alternaba su labor de Director de la película con la de anfitrión de sus amigos, y cuando se cortó el rodaje a la una y media de la noche, seguía sonriendo, contento por el resultado del día. Habían terminado todas las secuencias previstas, con todos los planos, contraplanos y alternativas, y el horario se había cumplido prácticamente. Genial.

Viernes.

Para no saturarnos de rodaje, nuestro plan para el viernes incluía un encuentro, kedada o bloguellón, con Lula Fortune y la Rata Bastarda, que se apuntaron a recibirnos en sus tierras. El encuentro, se fijó en Santiago, nosotros iríamos desde Ribadeo, Lula vendría desde Citroën Sur Mer (Vigo) y la Rata Bastarda desde su “Cloaquita”, en Coruña. Nos encontramos en la fachada del Obradoiro, en la catedral y tras los saludos y abrazos iniciales, nos fuimos a tomar una cervecita rápida (para matar el ansia y la sed), seguida de una botellita de vino algo más reposada, con un poquito de empanada y de ahí, nos fuimos a comer al restaurante El Asesino, junto a la Universidad. El lugar es muy recomendable, y comimos bien, tranquilos y en estupenda conversación.

El encuentro fue un éxito. Las Blogueras se cayeron muy bien entre sí, se hicieron amigas, -casi como hermanas-, y también congeniaron muy bien con nosotros. Nos dedicamos a charlar, y así hablamos de amigos blogueriles comunes, de cine, de música, de viajes, les hablamos de nuestro hotel Minorte, y del rodaje del día anterior, y sin darnos cuenta, pasamos un medio día y una tarde estupenda, que se terminó a la noche, cuando acompañamos a la Rata a la estación de tren y a Lula hacia su Parking.

Mil gracias a las dos, por ser tan divinas, por el detallazo del vino y la crema de orujo, por venir, por ser tan encantadoras, y por hacernos sentir tan cómodos. Habrá que repetir, jaja.

De vuelta a Ribadeo, salimos a tomar una copita esa noche, vigilando el cielo ya que amenazaba tormenta, y nos preocupaba que Ángel y el equipo, que rodaban durante toda la noche, pudieran acabar encharcados.
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Proximamente, os cuento el sábado y el domingo.




Ni concierto, continuará, orden sin.