Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)





El pasado fin de semana, la Rubia Azabache y yo estuvimos en Baeza, (Jaén), para asistir a una cata de distintas variedades de aceite en casa de Mariano y Maricarmen, a los que tenemos ya por amigos.

Fue una auténtica suerte que Carmen, la sobrina de Mariano y Maricarmen se acordara de nosotros, y nos invitara a pasar con ellos el fin de semana, ya que además de disfrutar de 16 variedades de aceite, pudimos conocer a tan estupenda familia, y apreciar su hospitalidad, su patio y su amistad.

Cuando íbamos hacia allá, pensábamos que podría ser una cata de aceites al estilo más profesional, con copas de vidrio oscuras para no dejarse influir por el color y oliendo y bebiendo una pequeña cantidad de aceite, para detectar, los distintos atributos del mismo, tales como notas de frutas, hierba, amargor, picante, almendra, dulce, etc. Nosotros, no tenemos ninguna experiencia en esas catas, aunque sí distinguimos qué aceites nos gustan y cuáles no, y qué variedades disfrutamos más. Nos temíamos que no íbamos a estar a la altura, ya que no tenemos educado el paladar para apreciar qué aceite era mejor.

Sin embargo el plan resultó ser mucho más casero y agradable. En unos cuencos numerados de 1 al 8 probamos distintas variedades, de diferentes procedencias, calidades, colores y aromas, en los que fuimos mojando un trocito de pan de picos. En lo que sí fuimos ortodoxos, fue en tomar un trocito de manzana antes de cambiar de variedad para quitar el gusto del aceite anterior, aunque he de reconocer, que en ocasiones lo que utilizaba para cambiar el sabor era un poco de cecina, o unas habas frescas, o cualquiera de los aperitivos que completaban el menú.

En ningún momento sabíamos cuál era el aceite que estábamos probando por lo que las valoraciones no tenían más condicionante que la recíproca influencia que nos dábamos unos a otros, y la observación de que algunos cuencos empezaban a bajar su nivel más rápido que otros.




Como aportación, cada asistente llevó algún producto hecho en su casa o comprado en su tienda de confianza, por lo que el banquete, fue desde luego muy variado. Nosotros llevamos un pan de trigo y centeno con pipas de girasol que hicimos el viernes, y que nos alabaron mucho, junto a unas empanadillas cocidas al horno, de dos variedades, unas de foie con cebolla caramelizada y otras de sobrasada con miel. En las fotos podéis ver alguno de los platos que compartimos durante la primera sesión. Podéis ampliar las fotos pequeñas haciendo clic.

La “cata” transcurrió desde las dos de la tarde hasta las cinco aproximadamente, cuando comenzó a llover. Por la noche hicimos un segundo acto de “cata” con otras 8 variedades distintas a las de la mañana, acompañadas de otros productos. En cuanto al entorno, la cata se hizo en el patio de la casa de Mariano y Maricarmen, un precioso patio lleno de flores, que fotografié para ilustrar esta entrada.


Los aceites más elogiados fueron “Oro de Genave”, “Castillo de Canena”, “Oro de Bailén”, y sobre todo, “Fuenroble, selección de Noviembre” que fue el que obtuvo más alabanzas por parte de todos, ya que era una auténtica maravilla. Por eso aprovechamos para comprar algunas botellas de los que más nos gustaron, para poder obsequiar en casa a nuestros invitados a un placer similar.

El fin de semana terminó el domingo en Ubeda, donde se celebraba el día de “Las Cruces” –fue coincidencia- y donde un paseo por la zona del casco antiguo, completó un estupendo viaje-escapada.

Muchas gracias por habernos invitado, Carmen, tienes una familia encantadora. Muchas gracias Mariano por tu amistad y hospitalidad, es un gusto conocer a gente como tú. Muchas gracias Maricarmen, por ser tan natural, por tu risa y por tu encanto. Y muchas gracias al resto de asistentes, y en especial a vuestras hijas e hijo, que eran realmente educados, cariñosos y encantadores. Espero pasar a veros otra vez y repetir tan agradable fin de semana.

Ánimo, que ya ha pasado el lunes, y el resto de la semana suele ir a mejor. Sed felices.