La ilusión no se puede confinar: el corchifrito es la tapa ganadora en el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid

XVI Concurso Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid

La ilusión no se puede confinar

 
Creatividad, sabores intensos y presentaciones elegantes fueron las características comunes de los 46 participantes de este año en elXVI Concurso Nacional de Pinchos y Tapas de Valladolid. De todas ellas, el jurado eligió el Corchifrito, un original trampantojo de guiso de cochinillo envuelto en una lámina de patata que asemejaba el corcho de una botella de vino, -con añada y todo- con la que Emilio Martín Maquedano, del restaurante Suite22 (Valladolid), se alzó con el triunfo en una edición muy diferente a las de años anteriores como consecuencia de las medidas de seguridad adoptadas por la Covid-19.

Aunque este año la pandemia ha impedido los hermanamientos de restaurantes vallisoletanos con los participantes, -que otros años comercializaban las tapas del concurso en sus establecimientos durante unas semanas- el apoyo local al concurso, la emoción de las votaciones y la creatividad de las tapas y pinchos participantes, aseguran un gran futuro para el más importante concurso de pinchos y tapas de nuestro país, tanto en su dimensión de Concurso Nacional, y ya van dieciséis ediciones, como en la del Campeonato Mundial, que este año culminó su cuarta edición. 

Con test PCR y control de temperatura para todos los asistentes –cocineros, técnicos, presentadores, prensa, autoridades- antes de entrar a la Cúpula del Milenio, sede del concurso, manteniendo distancias de seguridad y sin público en directo, un año más tuvieron lugar tanto el Concurso Nacional como el Campeonato Mundial de Tapas Valladolid 2020 con un altísimo nivel de participación. 


 Las dos tapas ganadoras: la del XVI Concurso Nacional (izquierda) y la del IV Concurso Mundial (derecha). 

Emilio Martín Maquedano, el cocinero ganador del Concurso Nacional, celebró su victoria con un generoso gesto, donando los 10.000 euros del premio a los comedores sociales de la provincia, lo que es aún más valorable si cabe, teniendo en cuenta que su establecimiento, -como todos los de Castilla y León- se encuentra cerrado como medida para luchar contra el coronavirus. El cocinero ya había participado otras dos veces en el Concurso Nacional de Tapas y Pinchos de Valladolid y este año, al recoger el premio se mostraba jubiloso recordando que “la ilusión no se puede confinar”. 

Su Corchifrito es una fusión de los dos mundos que le apasionan, el del vino de la Ribera del Duero y el de los asados vallisoletanos, que se funden en un pincho tradicional, en formato bocado, que se presenta como un trampantojo con forma de corcho, sacado de la botella de vino con un sacacorchos de láminas.

"Buscaba un pincho que representase todo lo que se busca en los asadores tradicionales de esta tierra, que pudiera resumir en dos mordiscos lo que buscan los clientes, que ahora no pueden disfrutarlos en nuestros establecimientos pero que pronto lo harán si todo va bien”,  nos contó el cocinero. Los que quieran probar su creación en miniatura tendrán que esperar a la reapertura de la hostelería. 


 El jurado tuvo que probar las 46 creaciones de tapas durante las tres jornadas de concurso. 

Ahora, al cocinero ganador de Suite22, le tocará idear un nuevo pincho con el que tendrá que defender su victoria, representando a España en el próximo Campeonato Mundial, -el quinto- que tendrá lugar el próximo año. Por su parte, Francisco Javier Ruiz Fonta, de La Jamada (Burgos) que fue el ganador del año pasado en el XV Concurso nacional, participó este año en el IV Campeonato Mundial, con un pincho llamado Ochocientos ochenta y cuatro, haciendo alusión al año de fundación de su ciudad.


 Algunas tapas presentadas al IV Campeonato Mundial de tapas de Valladolid

En esta edición atípica del Campeonato Mundial, los participantes enviaron un vídeo con sus explicaciones sobre las tapas con las que participaban. Estas fueron elaboradas por cocineros locales siguiendo las instrucciones de cada chef, ya que obviamente, los cocineros de los distintos países participantes, no pudieron viajar a Valladolid a realizar en persona sus platos. De la misma forma, también el español Ruiz Fonta fue sustituido por la cocinera vallisoletana Sandra Tello, para que no tuviera ventaja frente a los otros chefs, si elaborase su propia receta. 


La presidenta del Jurado del Concurso Nacional Samantha Vallejo-Nájera haciendo fotos a uno de los pinchos durante la sesión del lunes 

Los miembros del jurado, formado por periodistas especializados y cocineros, pudieron probar también entre otros, la tapa Humo de almadraba, que se alzó con el segundo premio del Concurso Nacional, una creación de Juan María Díaz Llanos, del restaurante Casa Marinos, en Plentzia (Vizcaya) o la tapa Cocinando en vermut que consiguió el tercer premio, de Ernesto Ventós, del restaurante Hermanos Vinagre, de Madrid. 

La popular Samantha Vallejo-Nájera - que forma parte del Jurado en Master Chef y es titular del catering Samantha de España-, fue la presidenta del jurado del concurso nacional y se refirió al Concurso Nacional de Tapas y Pinchos como una de las cosas más satisfactorias que ocurren en el sector de la hostelería española, agradeciendo que se celebren estos eventos en estos tiempos en los que nuestra hostelería ha sido tan sacudida, aclaró. 


 Humo de Almadraba y Cocinando en vermut, segundo y tercer premio del Concurso Nacional 

Por su parte, en el IV Campeonato Mundial de Tapas, se alzó con el triunfo el argentino Gabriel Pedreira del restaurante Danny Bramson Cocina, con su tapa Al Compás del Tango, que presentó dentro de un coco que parecía un corazón. Segundo fue Anthony Burd, del restaurante La Scala de Tailandia por su tapa Lobster Arancini y tercero el chef Moha Fedal, del restaurante Dar Moha de Marruecos por su tapa El trid vestido de flamenca


 Las tres tapas ganadoras en el IV Campeonato Mundial 

El presidente del jurado del Campeonato Mundial, Pepe Rodríguez ('El Bohío', Toledo), se mostró satisfecho con la creatividad de los cocineros extranjeros al interpretar la tapa española, felicitando también a la organización del concurso y al Ayuntamiento de Valladolid por haber mantenido el evento en un año tan difícil para la gastronomía y destacando la labor de todos los cocineros por la calidad de sus elaboraciones. Estos campeonatos son “una oportunidad de mantener activa en el mundo la comunicación sobre la hostelería española a través de su formato más característico, la tapa”, declaró. 

Una idea similar fue la que mantuvieron el Alcalde de Valladolid, Oscar Puente, y el director de los campeonatos, Luis Cepeda, premio Nacional de Gastronomía, al destacar que en un año tan complicado para el sector, se hubiera conseguido mantener la celebración de ambos eventos con un nivel de participación idéntico al de ediciones anteriores, pese a la situación de la hostelería en nuestro país, y lamentando haber tenido que cancelar los hermanamientos con restaurantes locales para ambos concursos, que además tuvieron lugar sin público en la Cúpula del Milenio.
 

Originalidad y creatividad en las presentaciones de este año 

Una vez más, también este año hubo un altísimo nivel de calidad y sabor en las tapas participantes, que según comentamos con los otros miembros del jurado en el que tuve el honor de tomar parte, hicieron más difícil la elección de los ganadores, estando muy reñidas las puntuaciones. No obstante, aún manteniendo ese nivel de exigencia, también las presentaciones eran magníficas, con menos artificio y parafernalia y cumpliendo con el requisito de que fueran viables o tuvieran aplicación comercial, otro de los aspectos que se valoraban en la puntuación.

Sed felices,