Espaguetis Lazy, la original receta de pasta para no olvidar



Como lo prometido es deuda, desde Lazy Blog, nos ponemos inmediatamente a explicaros cómo hacer la receta de los Espaguetis Lazy, una receta de pasta con un sabor que no se os va a olvidar.
Esta receta es sencilla aunque algo laboriosa, y nos permitirá preparar un plato de pasta, lleno de sabores escondidos, que hará que todos los comensales que lo prueben pongan esa cara que tanto nos gusta a los que cocinamos, mientras dicen... 

- ¿Oye que le has echado a estos espaguetis que están tan buenos? y podéis jugar a que lo adivinen... 

A vosotros lógicamente os lo cuento.

Ingredientes para 3 personas

Pasta italiana larga (yo usé tallarines de semola dura) aprox 80 gramos por persona (antes de cocer),  50-75 gramos de carne picada de ternera por persona. (Yo suelo usar de aguja de ternera), Salsa de tomate frito casero (a vuestro gusto, aproximadamente un bote de 500 ml para unas 4 personas), 2 cucharadas de postre de salsa de mojo picón canario (esta vez usé uno comprado en Carrefour sección productos Gourmet, que resultó muy rico), 1 cucharada de postre de Olivada, pasta de aceitunas negras (también de la misma procedencia), 50 gr de paté de foie, (de la mejor calidad que os podáis permitir) Un buen chorreón de nata líquida, (aprox 50 ml) yQueso parmesano en polvo
 
Como la pasta está muy buena también recalentada, solemos preparar ración extra para 1 ó 2 personas más de las que vayan a estar a la mesa, porque las sobras son estupendas para una cena de aprovechamiento o para llevar al día siguiente a la oficina en el tupper...


(A veces mi hijo Alberto, que está en pleno encierro para su examen de selectividad, se come doble ración -bendita adolescencia- y no hay sobras que llevar en tupper)

Cómo preparar los espaguetis Lazy



Comenzamos preparando la salsa para nuestros espaguetis y así, freímos la carne picada en una sartén con un poco de Aceite de Oliva.  


Cuando empieza a tomar color, salpimentamos y tras unas vueltas con la cuchara de madera, enriquecemos con unos pegotes de paté, que se integrarán estupendamente deshaciéndose e impregnando toda la carne de su estupendo sabor.

Otras veces, cuando no los hago con paté, suelo comenzar friendo una cebollita muy picada que mezclo con la carne y el tomate, o si queremos preparar una salsa bolognesa, lo hago añadiendo más verduras, como apio, zanahorias, etc, pero como estos espaguetis Lazy van a llevar muchos ingredientes, y serán potentes de sabor, decidimos que no los prepararíamos con cebolla.


Cubrimos la sartén de la carne con nuestro tomate frito casero, (o si aún no lo preparáis casero, con uno industrial de vuestro gusto,) y unas hojitas de albahaca, y dejamos cocer un par de minutos para integrar los sabores.



Ahora añadiremos las dos cucharadas de mojo picón rojo. Estas dos cucharaditas en el centro de la foto, van a aportar un toque picante suave a la salsa y todo el sabor de sus ingredientes.


Mientras deberíamos poner a cocer la pasta, que la salsa está ya casi a punto. Una cacerola alta, agua en cantidad suficiente y un poco de sal. Cuando hierva echamos la pasta y cocemos hasta el punto deseado, según las instrucciones del fabricante. 

Si queréis podéis añadir al agua una hojita de laurel y un chorrito de aceite para que la pasta tome algo de sabor. (En esta ocasión no le va a hacer falta, pero... libertad ante todo) Conviene calcular los tiempos porque como esta pasta no va a ir gratinada en el horno sino directamente a la mesa, es importante que esté muy muy reciente y caliente.



Una vez el mojo picón haya dado un chup chup (un minuto), le añadimos la cucharadita de olivada, tapenade o pasta de olivas negras.

Y ya veréis cómo cuando remováis se os oscurecerá un poco la salsa...

 
Añadimos finalmente el orégano y el queso parmesano y ya está lista la salsa para napar nuestros espaguetis.

 
Como me daba miedo que hubiera quedado demasiado potente, decidí partir la salsa en dos mitades, cubriendo con una de ellas la mitad de los espaguetis, y añadiendo el chorreón de nata liquida a la otra mitad, para rebajarla un poco de potencia.

 
Unas vueltas para integrar la nata y lista para cubrir la otra mitad. Este fue el resultado.


Las dos salsas eran estupendas, pero tanto mi hijo como la Rubia valoraron más la mitad fuerte que la mitad rebajada con nata, así que podríamos desde entonces hacemos solo esta última. Eso va en vuestro gusto y en el de vuestros amigos o familiares, que siempre está el que se anima a probar todo y el que es perezoso con las novedades.


¿Quien los quiere probar?



Sed felices,